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quarta-feira, 9 de Julho de 2008

CORRIENTES LITERARIAS DEL PERU

El indigenismo

El tema del indio fue tratado en el siglo XIX por novelistas como Clorinda Matto de Turner o Mercedes Cabello de Carbonera, pero es en el siglo XX que cobra una mayor importancia con escritores como Enrique López Albújar, Ciro Alegría y José María Arguedas, entre otros. Si López Albújar tiene una visión del indio desde su curul de magistrado, Alegría ve al campesino peruano en sus luchas y conflictos, con la naturaleza y con otros hombres. A él debemos la conciencia de la dignidad de todos los peruanos, sea cual fuere su condición social, simbolizada en la figura del aguerrido Rosendo Maqui, alcalde de la comunidad de Rumi en la novela El mundo es ancho y ajeno. José María Arguedas continúa en cierto sentido la veta de Alegría, pero le confiere una peculiar originalidad. Dueño de un prosa vigorosa, le confiere lirismo a sus ficciones, con la incorporación de personajes indios y mestizos en un marco de profunda integración con la naturaleza como sucede en su novela Los ríos profundos.



Modernismo

El modernismo es un vasto movimiento literario americano que tuvo vigencia a fines del siglo XIX. Su representante más conocido es Rubén Darío, (1867-1916) poeta nicaragüense. El modernismo en el Perú está expresado principalmente por José Santos Chocano (1875-1934) quien con versos sonoros procuraba procuraba expresar una sensibilidad que atendiese al mismo tiempo a una historia prehispánica, con numerosas menciones a los incas, como a la percepción de la realidad de los españoles americanos. La característica común de los modernistas de toda Hispanoamérica fue un depurado manejo del idioma en prosa y en verso, cierto espíritu aristocrático y un amor por la tierra del nuevo continente. No fue raro, por eso, que los últimos modernistas, como Abraham Valdelomar derivasen, en algún sentido, hacia una lírica y una prosa de ficción afincadas en la vida familiar y en la vida provinciana, como ocurrió con Abraham Valdelomar. Clemente Palma comparte con Darío y con Manuel Gutiérrez la afición por lo exótico, la diferente, lo extraño.



La narrativa peruana hoy

Desde los años cincuenta del siglo XX, se incorporaron a la prosa de ficción numerosos escritores, una potencia expresiva novedosa. Sin duda el mejor ejemplo de este talento de los narradores peruanos es Mario Vargas Llosa (1936) dueño de una gran capacidad expresiva, con una serie impresionante de novelas, traducidas a diversos idiomas, con libros de ensayo, de teatro y con una participación directa o indirecta en la vida ciudadana. A su lado otro nombre destacado es el de Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), sin duda, el cuentista más importante de toda la centuria. Otros escritores destacados son Enrique Congrains Martín, Oswaldo Reinoso, quien incorpora el mundo juvenil a la ficción, Alfredo Bryce Echenique, autor de numerosas novelas que penetran por primera vez en el mundo de la antigua aristocracia y llena sus novelas de situaciones esperpénticas y de humor. Junto a ellos destacan dos narradores que centran su interés en el mundo de la negritud: Antonio Gálvez Ronceros y Gregorio Martínez. Posteriormente han alcanzado un sitial de privilegio Edgardo Rivera Martínez, Miguel Gutiérrez y Laura Riesco.



La poesía peruana hoy

Después de la muerte de César Vallejo en 1938, poco a poco fueron apareciendo poetas de gran originalidad. Entre ellos los poetas llamados de la generación del cincuenta como Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Javier Sologuren, Washington Delgado, Juan Gonzalo Rose, Carlos Germán Belli, Gustavo Valcárcel. Posteriormente, ya en la década del sesenta, iniciaron su labor literaria Luis Hernández, Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Marco Martos Y en los años setenta José Watanabe, Enrique Verástegui, Jorge Pimentel y Abelardo Sánchez León. Si buscamos una característica común a poetas tan diversos, habría que decir que todos ellos tienen un gran dominio formal, pareja calidad. La poesía peruana a partir de los años setenta tiene una marca peculiar: incorpora un contingente importante de mujeres de una poesía peculiar, entre ellas, María Emilia Cornejo, Patricia Alba, Mariela Dreyfus, Giovanna Pollarolo. A su lado las voces de poetas varones talentosos siguen escuchándose: José Antonio Mazzotti y Eduardo Chirinos.



Simbolismo y posmodernismo

El simbolismo es una corriente literaria iniciada en Francia con Verlaine. Tiene como característica principal un acercamiento a la música y a la pintura. Verlaine dijo que su poesía era del matiz y no del color. En el Perú el más claro representante del simbolismo es José María Eguren, quien tiene una poesía llena de color y sutileza. Puede decirse que Ventura García Calderón es un representante del posmodernismo en prosa por lo preciso de sus palabras y por la elección de temas propios de la vida peruana. También al primer libro de César Vallejo, Los heraldos negros de 1919 puede considerársele como un texto posmodernista, propio del modernismo con una elección temática original, propia de la vida del Perú.



Vanguardismo

La importancia de César Vallejo con su libro Trilce en la vanguardia literaria es un fenómeno reconocido en todo el ámbito hispanoamericano. la vanguardia significó una ruptura con la evolución musical de la poesía que venía del siglo XIX y lo mismo ocurrió en el campo de la prosa. Un ejemplo de prosa de vanguardia es el libro La casa de cartón de Martín Adán, libro parecido en 1928, escrito en una prosa que asemeja por su rigor a la mejor poesía. En ese texto el lector percibe, como en aguafuerte, momentos gran intesidad, pero no descubre un argumento convencional. Es un relato sin centro visible, sin final previsible. Otras manifestaciones del vanguardismo son los poemas de Carlos Oquendo de Amat en su libro Cinco metros de poemas, texto que doblaba su páginas interiores, un plegable que efectivamente medía cinco metros y que asociaba la poesía con el incipiente cine de los años veinte del siglo pasado. El vanguardismo culminó en el surrealismo, cuyo representante más conocido es César Moro (1903-1956), un poeta que indistintamente escribía en francés o castellano, de gran talento y originalidad. Otro poeta notable es Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001), gran conocedor del surrealismo, aunque no practicante de la escuela. Emilio Adolfo Westphalen escribía siguiendo la fórmula de Breton, de libre flujo de la conciencia, pero la sometía a un despiadado rigor.

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